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VUELTA AL TRABAJO: CUANDO EL TRAYECTO TAMBIÉN ES RIESGO LABORAL 

Septiembre marca el fin de las vacaciones y el regreso a la rutina. Miles de trabajadores retoman cada mañana el mismo camino hacia su puesto de trabajo, muchas veces con prisa, con el “síndrome postvacacional” todavía presente y con vehículos que llevan semanas sin circular con normalidad. En este contexto, conviene recordar un concepto clave para cualquier persona que se desplaza a su trabajo, el accidente in itinere. 

¿Qué es un accidente in itinere? 

Se considera accidente in itinere aquel que sufre el trabajador al ir o volver del lugar de trabajo, siempre que se cumplan determinados requisitos: que ocurra en el trayecto habitual, que no se produzcan interrupciones significativas o desvíos por motivos personales ajenos al trabajo, y que el medio de transporte utilizado sea razonable y no arriesgado. La ley lo equipara al accidente de trabajo, con las mismas consecuencias en materia de prestaciones, aunque el suceso ocurra fuera de las instalaciones de la empresa y fuera del horario estrictamente laboral. 

Esta figura se diferencia del accidente en misión, que es el que se produce cuando el trabajador se desplaza para desarrollar su actividad laboral fuera del centro de trabajo habitual (una visita a un cliente, un desplazamiento a otra sede, un viaje de trabajo). Ambos se consideran accidente laboral a efectos legales, pero responden a situaciones distintas: uno es el camino de ida y vuelta al trabajo; el otro, el desplazamiento que forma parte de la propia jornada. 

Por qué septiembre es un mes de riesgo 

La vuelta a la actividad tras el verano coincide con varios factores que disparan la accidentalidad en los trayectos laborales. El aumento generalizado del tráfico por la reincorporación simultánea de trabajadores y del curso escolar, la fatiga acumulada de los viajes de vuelta de vacaciones, la falta de costumbre al volante tras semanas de descanso, y la tendencia a acelerar el ritmo para no llegar tarde los primeros días son situaciones que se dan año tras año a la vuelta de las vacaciones estivales. A esto se suma que muchos vehículos han hecho muchos más kilómetros de lo habitual durante el verano y no siempre reciben la revisión que necesitan antes de retomar el uso diario. 

Recomendaciones y estrategias para reducir el riesgo 

  • Planificar el trayecto con margen. Salir con tiempo suficiente evita las prisas, principal enemigo de la conducción segura. 
  • Revisar el vehículo antes de retomar la rutina. Neumáticos, frenos, niveles de líquidos y luces deben estar en buen estado tras el periodo vacacional. 
  • Evitar desvíos innecesarios. Recordar que las interrupciones no justificadas del trayecto pueden hacer perder la consideración de accidente in itinere a efectos legales. 
  • Cuidar el descanso. El cansancio de la vuelta de vacaciones se traduce en menor tiempo de reacción y mayor riesgo de distracción. 
  • Fomentar alternativas seguras. Transporte público, coche compartido o movilidad activa (bicicleta, patinete con normativa) pueden reducir la exposición al riesgo en función de cada caso. 
  • Evitar dispositivos electrónicos durante la conducción. Activar el modo “no molestar” en el móvil o dejarlo fuera del alcance reduce drásticamente el riesgo de distracción, la primera causa de accidentes de tráfico. 
  • Escalonar los horarios de entrada cuando sea posible. Las empresas pueden facilitar horarios flexibles en la vuelta de vacaciones para evitar picos de tráfico y reducir la presión por llegar puntual. 
  • Adaptar la conducción a la meteorología. Las primeras lluvias de septiembre, tras el verano seco, hacen que el asfalto acumule grasa y polvo, aumentando el riesgo de deslizamiento y por lo tanto un aumento considerable en la distancia de frenado. 
  • Formar e informar por parte de la empresa a la plantilla. Incluir la seguridad vial en las charlas de prevención de riesgos laborales y recordar el procedimiento a seguir en caso de accidente in itinere. 
  • Valorar rutas y medios de transporte alternativos. Comparar opciones (coche, transporte público, bicicleta) según distancia, seguridad y estado de las vías puede mejorar la seguridad del trayecto habitual. 
  • No conducir bajo los efectos de medicación sin previamente informarse de posibles riesgos en la conducción. Revisar los prospectos de tratamientos por muy habituales que nos parezcan, ya que algunos afectan a la capacidad de reacción al volante. 

El trayecto de ida y vuelta forma parte de la jornada laboral a todos los efectos preventivos, y cuidarlo es responsabilidad de todos los conductores y las empresas, que deben tomar parte de forma efectiva, por ejemplo, creando una cultura de Seguridad Vial e integrándola dentro de sus planes de prevención de riesgos laborales.  

Septiembre, por su singularidad estacional, es un buen momento para reforzar estos mensajes entre los trabajadores. 

 

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