Con el acrónimo IRAS, se denomina a las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, es decir, aquellas que el paciente puede contraer como consecuencia de la atención recibida en un centro sanitario.

Estas infecciones son un importante problema de Salud Pública en España, Europa y a nivel mundial. Provocan un aumento de las estancias hospitalarias, discapacidad a largo plazo, mayor resistencia de los microorganismos a los antimicrobianos, costes adicionales y muertes innecesarias.
Según datos del European Center for Disease Prevention and Control (ECDC), aproximadamente 4 millones de pacientes adquieren una IRAS cada año en la UE y aproximadamente 37.000 de estos pacientes mueren por ella.
En España, según el estudio EPINE, casi un 8% de los pacientes ingresados en un hospital presentan al menos una IRAS y de estas el 30-40% son prevenibles. Por citar un ejemplo, la adquisición de una bacteriemia secundaria a catéter conlleva una prolongación de la estancia hospitalaria de 6 días, un coste de 30.000€ y una mortalidad atribuible cercana al 10%.
Debemos tener en cuenta que la vía de transmisión más importante y frecuente de las IRAS es por contacto indirecto, mediante material clínico o superficies contaminadas, manos que no han sido lavadas o guantes contaminados que no han sido retirados. Por eso, debemos recordar la importancia de la higiene de manos, ya que es la medida que más reduce el riesgo de adquirir una IRAS y es además sencilla de aplicar y económica tanto en coste como en tiempo.
Una buena higiene de manos nos hace mejores profesionales.
