Disposiciones de interés general, publicadas en los boletines (B.O.E., B.O.P.V., B.O.T.H.A., B.O.B., B.O.G. y D.O.U.E.), semana de 21 al 25 de septiembre del 2026.
La seguridad de vuestra información, una prioridad para Mutualia
Cada día, miles de empresas y personas trabajadoras confían en Mutualia información importante para prestar nuestros servicios. Por eso, proteger esa información es una de nuestras principales responsabilidades.
La tecnología evoluciona rápidamente y también lo hacen los riesgos que existen en el mundo digital. Por ese motivo trabajamos de forma continua para mantener nuestros sistemas protegidos y garantizar que la información que gestionamos esté segura.
Este año hemos vuelto a renovar con éxito nuestras certificaciones de ISO 27001 y del Esquema Nacional de Seguridad (ENS), dos reconocimientos que acreditan que cumplimos con exigentes estándares de seguridad de la información y que nuestros procesos son revisados periódicamente por entidades independientes.
Sin embargo, la seguridad no consiste únicamente en obtener certificaciones. Detrás hay un trabajo diario que incluye numerosas medidas de protección, como:
- Vigilancia continua de nuestros sistemas.
- Protección frente a virus, malware y ataques informáticos.
- Sistemas de detección de correos fraudulentos o intentos de suplantación.
- Copias de seguridad para garantizar la recuperación de la información.
- Actualización constante de aplicaciones y equipos.
- Formación y concienciación de nuestros profesionales en buenas prácticas de ciberseguridad.
Además, hemos incorporado medidas adicionales para reforzar la seguridad de nuestras comunicaciones electrónicas. Entre ellas se encuentran controles que tienen en cuenta la procedencia geográfica de las conexiones y de los envíos de correo electrónico.Estas medidas nos ayudan a reducir riesgos de fraude, suplantación de identidad y otros ataques que utilizan infraestructuras ubicadas en distintos países para intentar acceder a sistemas o distribuir correos maliciosos. Por ello, es posible que algunos servicios de correo alojados fuera de España experimenten limitaciones o bloqueos o revisión adicional antes de que los mensajes sean entregados.
Nuestro objetivo es siempre el mismo: proteger la información de las empresas asociadas y de las personas que confían en Mutualia, manteniendo al mismo tiempo unas comunicaciones ágiles y seguras.
Porque hoy, más que nunca, la confianza también se protege.
TIPOS DE ESCUCHA EN LAS EMPRESAS
En muchas organizaciones seguimos premiando a quien “habla bien”: presenta con seguridad, defiende ideas, convence. Pero cada vez es más evidente que, en un entorno de cambio, estrés y complejidad, lo que de verdad transforma las relaciones no es cómo hablamos, sino cómo escuchamos. Como decía Charlotte Brontë: “el interés del que escucha estimula la lengua del que habla”. Y, sin embargo, damos por hecho que escuchar es solo “estar en silencio mientras otra persona habla”.
Desde el coaching, inspirados por Carl Rogers y su enfoque centrado en la persona, sabemos que la escucha no es un gesto pasivo, sino una actitud activa: presencia, respeto y curiosidad genuina por el mundo de quien está hablando. Pero incluso ahí hay matices importantes. No escuchamos siempre desde el mismo lugar, ni todas las escuchas generan el mismo efecto en quien tenemos enfrente.
Podemos imaginar un espacio con cuatro formas de escucha: antipática, apática, empática y simpática. Las cuatro aparecen en las empresas. La diferencia es que solo una de ellas crea de verdad espacios seguros para pensar, sentir y tomar decisiones con más claridad.
La escucha antipática no tiene por qué ser grosera. No hace falta interrumpir ni levantar la voz. Basta con negar por dentro lo que la otra persona siente: “no es para tanto”, “viene a quejarse otra vez”, “esto que cuenta no tiene sentido”. Es una escucha “en contra”. Lo que la persona percibe —aunque no digamos nada— es deslegitimación: su emoción no cabe en nuestra conversación. En el día a día esto se traduce en que nuestras personas colaboradoras dejan de contar cosas, equipos que ocultan errores o personas que aprenden a no traer al trabajo lo que de verdad les preocupa.
La escucha apática es menos hostil, pero igual de peligrosa. Es cuando, sencillamente, nos da igual. Escuchamos y asentimos mecánicamente, miramos el reloj mental y contestamos con frases estándar. Puede deberse a cansancio, saturación, burn out o la sensación de que “no puedo con más problemas”. Se pueden tener días así; el riesgo aparece cuando se convierte en norma en quien lidera equipos o acompaña personas. Para quien se abre, la experiencia es desconcertante: ha compartido algo importante y se ha encontrado con un muro blando, pero un muro, al fin y al cabo.
La escucha empática, en cambio, es la que más necesitamos en el contexto actual. No consiste en “sufrir con la otra persona”, sino en comprender desde dentro su marco de referencia, aunque no lo compartamos. Implica hacer el esfuerzo de ver el mundo con sus ojos: qué teme, qué desea, qué está intentando proteger. Implica, como describe Theresa Wiseman, tomar la perspectiva de la persona que habla, suspender el juicio, reconocer su emoción y hacérselo saber de alguna forma. La neurociencia nos recuerda que estamos diseñados para esto: las neuronas espejo, por ejemplo, facilitan que podamos resonar con la experiencia ajena sin perder nuestra identidad.
En una conversación escuchar empáticamente es algo tan concreto como decir: «Entiendo que estés frustrado. Con lo que me cuentas, tiene sentido que te sientas así. Vamos a ver juntos qué opciones tenemos». No arregla la vida en un minuto, pero abre un espacio donde la persona no se siente juzgada ni corregida, sino vista.
La escucha simpática, a simple vista parece muy humana, pero en exceso nos aparta de la verdadera conexión. Aquí no solo comprendo la emoción de quien habla: me fusiono con ella o intento taparla a toda costa. Es cuando “compro el relato” sin explorar más, o cuando salto rápidamente a consolar, minimizar, aconsejar, diagnosticar: “no te preocupes, ya pasará”, “no es para tanto”, “mira el lado positivo”, “yo en tu lugar haría…”.
Son frases bienintencionadas, pero que a menudo cierran la puerta a que el otro siga profundizando. Marshall Rosenberg lo resumía así: cuando sentimos que tenemos que arreglar las cosas para que la otra persona se sienta mejor, dejamos de estar presentes. Nos vamos a nuestra cabeza, a nuestras soluciones, y perdemos el hilo de lo que la otra persona está viviendo aquí y ahora.
En las empresas, este matiz entre empatía y simpatía es clave. La persona que se “mete hasta el fondo” en el drama de su equipo acaba desbordada, sin distancia para ayudar. Y quien responde con simpatía edulcorante (“venga, ánimo, no es nada”) sin validar lo que la persona siente, corre el riesgo de trivializar su experiencia. La escucha empática, en cambio, sostiene la emoción sin tragársela, da espacio a la queja sin quedarse atrapada en ella y, desde ahí, acompaña a preguntar: “¿qué necesitas?” y “¿qué quieres hacer con esto?”.
Mirar nuestras conversaciones cotidianas con estas cuatro gafas puede resultar incómodo, pero también muy revelador. Podemos preguntarnos:
– ¿En qué momentos tiendo a escuchar de forma antipática o apática?
– ¿Con quién me paso al otro extremo y entro en simpatía, intentando arreglar o consolar demasiado rápido?
– ¿Qué me gustaría que alguien hiciera conmigo cuando estoy mal: ¿minimizar, decirme lo que tengo que hacer… o simplemente estar y comprender?
No se trata de convertirnos en oyentes perfectos —no existen—, sino de ir afinando nuestra capacidad de estar con la otra persona sin perder nuestra propia esencia. En un entorno en el que el estrés, la incertidumbre y la fatiga emocional son parte del paisaje, la escucha empática deja de ser un “detalle de buen clima” para convertirse en un factor de salud: menos malentendidos, menos conflictos enquistados, más confianza y más capacidad de pedir ayuda a tiempo.
Quizás, al final, escuchar empáticamente sea eso: un acto cotidiano de cuidado que no hace ruido, pero que sostiene muchas de las cosas importantes que pasan en una empresa. Y que empieza por una decisión muy sencilla, aunque nada fácil: estar realmente ahí cuando alguien nos habla.
Agenda 2030: lo conseguido, lo que queda y lo que viene
Ya han pasado 11 años desde que se aprobó la Agenda 2030. Un tiempo en el que se han impulsado iniciativas, movilizado recursos y generado una mayor conciencia sobre los retos ambientales, sociales y económicos a los que nos enfrentamos.
El camino no ha sido sencillo. La pandemia, la crisis climática, los conflictos internacionales o las tensiones económicas han frenado parte de los avances. Pero también nos han ayudado a comprender que la sostenibilidad no es una moda ni una obligación puntual, sino una forma de prepararnos mejor para el futuro.
En Mutualia también hemos recorrido nuestro propio camino. Hemos pasado de desarrollar iniciativas concretas a integrar la sostenibilidad de forma cada vez más consciente en nuestra estrategia, en nuestra gestión y en la toma de decisiones. Los ODS nos han ayudado a identificar dónde podemos contribuir y cómo generar valor para las personas, la sociedad y el entorno
Y este reto no es solo nuestro. Cada organización, independientemente de su tamaño o actividad, puede contribuir a construir un futuro más sostenible a través de sus decisiones diarias, del cuidado de las personas, del uso responsable de los recursos o de la forma en que se relaciona con su entorno.
¿Y después qué?
Probablemente llegarán nuevos compromisos y retos. Lo importante es que ya hemos aprendido algo fundamental:
La sostenibilidad no consiste en hacer cosas diferentes. La sostenibilidad consiste en seguir haciendo muchas de las cosas que ya hacíamos, pero de manera más consciente, coherente y orientada al impacto.
La Agenda 2030 termina dentro de cuatro años. Nuestro compromiso con las personas, la sociedad y las generaciones futuras no debería terminar ahí.
Desde Mutualia queremos seguir avanzando junto a nuestras empresas mutualistas, compartiendo conocimiento, experiencias y herramientas que nos ayuden a afrontar juntos los retos del futuro.
Porque el futuro no se construye en 2030. Se construye con las decisiones que tomamos cada día.

Ainhoa Apesteguia Busto
Coordinadora Desarrollo Sostenible
Agotamiento de los 545 días de Incapacidad Temporal: cambio en las comunicaciones de Mutualia.
Comunicamos que desde Mutualia, próximamente, dejaremos de enviar las comunicaciones de aviso sobre el agotamiento de los 545 días de Incapacidad Temporal (IT).
Esta decisión se ha adoptado teniendo en cuenta que es el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) quien comunica oficialmente tanto a la persona trabajadora como a la empresa el agotamiento de los 545 días de IT, y que se estaban produciendo discrepancias, en determinados casos, entre la fecha de agotamiento calculada por Mutualia y la posteriormente comunicada por el INSS. (Por ejemplo, en lo relativo al periodo denominado prolongación de efectos, correspondiente al tiempo transcurrido desde la apertura del expediente de incapacidad permanente hasta la emisión de la resolución del INSS).
Por este motivo, y teniendo en cuenta que la fecha comunicada por el INSS es la que debe considerarse como referencia, os recordamos que dicha información os llegará del INSS a través de FIER y que prestéis atención a estas comunicaciones.
¿Cómo mide Mutualia el valor que aporta a la sociedad?
Los resultados de una organización no sólo se reflejan en una cuenta de resultados. La atención sanitaria, la prevención, la agilidad en prestaciones, la rapidez en pruebas médicas, el acompañamiento a las personas, el ahorro generado para las administraciones, etc. también tienen un impacto y un valor para la sociedad.
En Mutualia medimos este valor social desde 2018 a través de una metodología que permite traducir ese impacto a cifras económicas. En 2025, el valor social integrado generado alcanzó los 663,44 millones de euros, lo que significa que, por cada euro de ingresos, Mutualia generó 1,29 euros de valor para la sociedad.
Pero ¿cómo se mide? ¿qué hay detrás de ese valor? ¿Quién se beneficia y cómo se mide algo tan intangible como la cercanía o el acompañamiento?
En esta entrevista, Ainhoa Chapero, integrante del grupo de Monetización Social de Mutualia, nos explica de forma sencilla qué significa monetizar el valor social, cómo se calcula y por qué medirlo es también una herramienta para conocer nuestro impacto en las personas y en la sociedad.

MutuaLex nº 398
Disposiciones de interés general, publicadas en los boletines (B.O.E., B.O.P.V., B.O.T.H.A., B.O.B., B.O.G. y D.O.U.E.), Semana del 12 al 18 de septiembre de 2026.
NUEVAS FORMAS DE MOVILIDAD, NUEVAS NORMAS DE CIRCULACIÓN
Más protección para los usuarios vulnerables de la vía
A partir del 1 de octubre de 2026 entrará en vigor el Real Decreto 518/2026, por el que se modifica el Reglamento General de Circulación (Real Decreto 1428/2003), con un objetivo claro: proteger a los usuarios más vulnerables de la vía —peatones, ciclistas, usuarios de patinetes y motoristas— y adaptar las normas a una movilidad más segura y sostenible.
- Motociclistas y ciclomotores (conductor y pasajero)
- Calzado cerrado obligatorio en todo tipo de vías.
- Guantes de protección obligatorios en vías interurbanas (mientras no se publique la orden ministerial técnica, sirven los guantes actuales).
- Casco homologado obligatorio (no basta con que esté certificado).
- Uso profesional (riders): chaleco reflectante siempre.
- Novedad: se permite circular por el arcén derecho en atascos, hasta 30 km/h y solo si está señalizado.
El incumplimiento de cualquiera de estos puntos es infracción grave: 200 €.
- Ciclistas
- Casco obligatorio en vías interurbanas: se eliminan las exenciones actuales.
- Uso profesional: casco y chaleco reflectante siempre.
- Al adelantar a un ciclista en vía interurbana, los coches deben reducir 20 km/h respecto al límite y dejar 1,5 m de separación, cambiando de carril si hay más de uno.
- En ciudad: el ciclista debe circular preferentemente por el centro del carril; los vehículos deben dejar 5 m con el ciclista que le precede.
- Vehículos de movilidad personal (patinetes, VMP)
- Edad mínima para conducirlos: 15 años.
- Casco obligatorio siempre, y luces siempre encendidas.
- Elemento reflectante obligatorio de noche o con poca visibilidad.
- Prohibido circular por aceras; fuera de poblado, solo por vías o carriles ciclistas.
- Uso profesional: casco y chaleco reflectante siempre.
Incumplirlo también es infracción grave: 200 €.
- Cinturón de seguridad
- Obligatorio para todos los ocupantes, sin excepciones: incluye taxis, vehículos de mercancías y autoescuelas.
- Única excepción: pasajeros de ambulancias asistenciales que viajan en el habitáculo del paciente durante un servicio de urgencia.
- Carril de emergencia y circulación con nieve
- En retenciones, los vehículos deben abrirse hacia los laterales dejando un pasillo libre para el paso de vehículos de emergencia.
- Con nieve en autopistas y autovías: prohibido adelantar y hay que dejar libre el carril izquierdo para quitanieves y emergencias.

- Semáforos en pasos de peatones
- La luz amarilla intermitente para los vehículos ya no podrá coincidir con el verde de los peatones, para evitar atropellos en el cruce.
- Caminos escolares seguros
- Se regulan por primera vez las vías acondicionadas para que los niños y niñas vayan al colegio andando, en transporte público o en medios no motorizados.
- Autocaravanas
- Al aparcar, no se pueden desplegar elementos que sobresalgan del perímetro del vehículo.
- Solo pueden apoyarse en neumáticos, calzos o cuñas; queda prohibido verter fluidos.
- Calles de un solo carril limitadas a 30 km/h
- Si están señalizadas, podrán permitir la circulación en ambos sentidos para bicicletas y VMP.

Estas novedades afectan a todos: quienes conducimos un coche, una moto o un patinete, quienes vamos en bici o quienes simplemente cruzamos un paso de peatones. Conocerlas con antelación —antes del 1 de octubre— es la mejor forma de adaptarnos sin sobresaltos y de evitar sanciones. Pero, sobre todo, de cuidarnos los unos a los otros en la vía.
Respeta, comparte y protege: todos somos usuarios de la vía.
Fuentes:
-Ministerio del Interior / Dirección General de Tráfico (DGT): nota de prensa “Interior actualiza el Reglamento General de Circulación para mejorar la protección de los usuarios vulnerables de la vía”, 23 de junio de 2026 (www.dgt.es).
-Real Decreto de modificación del Reglamento General de Circulación, aprobado en Consejo de Ministros el 23 de junio de 2026 (Boletín Oficial del Estado).
-Infografía “Actualización del Reglamento General de Circulación”, Cnae Editorial.
Movilidad para todos: un reto entre generaciones
Hablar de movilidad para todos significa apostar por un modelo de transporte al alcance de cualquier persona. El objetivo es que factores como el nivel de ingresos, el lugar donde se vive, el género o las capacidades físicas no se conviertan en barreras para desplazarse de forma segura, accesible y sostenible. Una movilidad pensada para todos debe tener en cuenta a las personas de cualquier edad, desde la infancia hasta la vejez, pero también a quienes formarán parte de las generaciones futuras.
En 2026, la Semana Europea de la Movilidad pone el foco precisamente en esta cuestión: la movilidad intergeneracional. A lo largo de nuestra vida, nuestras necesidades a la hora de desplazarnos cambian. No tiene las mismas posibilidades ni dificultades un niño que una persona joven, un adulto o alguien de edad avanzada. Cada etapa plantea sus propios retos y requiere soluciones que permitan mantener la autonomía y la participación en la vida social.
Por eso, el reto consiste en diseñar sistemas de transporte capaces de adaptarse a las distintas etapas de la vida. El transporte del presente debe responder a las necesidades de la población actual, pero también debe prepararse para los cambios demográficos y las necesidades de las generaciones que vendrán. La colaboración entre personas de diferentes edades puede desempeñar un papel importante en este proceso, ya que cada generación aporta conocimientos, experiencias y capacidades que pueden contribuir a construir una movilidad más inclusiva.
Esta cuestión adquiere todavía mayor relevancia en una sociedad en la que conviven más generaciones que nunca. Ante esta realidad, la Comisión Europea está impulsando medidas destinadas a reforzar la equidad entre generaciones y a incorporar una mirada a largo plazo en la toma de decisiones. La intención es que las políticas actuales no solo respondan a los problemas del presente, sino que tengan también en cuenta cómo afectarán a quienes vivirán en las próximas décadas.
Dentro de esta línea de trabajo se encuentra la primera estrategia de la Comisión Europea sobre equidad intergeneracional, cuyo propósito es fomentar una visión de futuro en la gobernanza y dar un mayor protagonismo a los jóvenes en la elaboración de las políticas públicas.
En definitiva, hablar de movilidad sostenible no consiste únicamente en reducir las emisiones o mejorar los medios de transporte. También significa garantizar que todas las personas puedan desplazarse y participar plenamente en la sociedad, independientemente de su edad o de la etapa de la vida en la que se encuentren. Construir esa movilidad es un reto colectivo que requiere pensar no solo en quienes utilizan el transporte hoy, sino también en las generaciones que lo utilizarán mañana.
Puedes adherirte a esta campaña y encontrar más información en su web: EUROPEAN MOBILITY WEEK | Home,
También puedes encontrar diferentes materiales de difusión:
– Infografía sobre el tema anual “Movilidad para todas las personas”
– Infografía “Cómo organizar un Día Sin Coches en pasos”
Haz clic en cada uno de ellos para conocer más sobre los mismos.
Desde Mutualia, nos sumamos a esta iniciativa promoviendo diversas actividades formativas y de sensibilización disponibles en nuestra web, con el objetivo de fomentar y divulgar la importancia de la seguridad vial laboral.
La seguridad vial forma parte de la seguridad laboral, independientemente del sector al que se pertenezca y la actividad que se realice. Por ello, queremos fomentar la concienciación sobre dicho riesgo, así como incidir en el conocimiento de los factores y medidas de prevención que podemos aplicar para controlar o reducir los accidentes derivados de los desplazamientos, con diferentes materiales como:
– Procedimiento del Plan de movilidad en el trabajo
– Actividades divulgativas a través de nuestro campus,
o PRL en personal de conducción
– Nuestra escuela de SEGURIDAD VIAL.
– Material audiovisual: campaña semanal de sensibilización mediante vídeos.
Cada vez que vamos al volante, es recomendable hacer una pausa activa mediante la realización de una serie de ejercicios físicos que nos ayuden a preservar la capacidad funcional y prevenir lesiones. Por ejemplo:
Pausas activas en la conducción y repartidor: Al inicio; Coche parado; Carga y descarga; Persona conductora
Si quieres ampliar esta información, puedes contactar con la Asesoría de Prevención: prevencion@mutualia.eus
DÍA MUNDIAL DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE
El 17 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Seguridad del Paciente. Este año, la Organización Mundial de la Salud ha elegido tema la atención segura para las enfermedades no transmisibles, bajo el lema “¡Atención segura durante toda la vida!”, con el foco puesto en la seguridad de las personas que conviven con enfermedades crónicas y otras patologías que requieren atención prolongada y frecuentemente compleja.
Mutualia atiende cada día a personas cuya situación clínica no se limita al proceso que motiva la consulta. Muchas de las personas atendidas presentan comorbilidades, tratamientos múltiples y necesidades asistenciales que exigen una visión integral de la persona. Esta realidad incrementa la importancia de aspectos como la conciliación de la medicación, la seguridad diagnóstica, la coordinación entre profesionales y niveles asistenciales, la continuidad de los cuidados y el adecuado seguimiento clínico y rehabilitador.
La seguridad del paciente no depende únicamente de protocolos, procedimientos o tecnología. Se construye a través de miles de decisiones cotidianas tomadas con profesionalidad, rigor y compromiso. Cada vez que se verifica un tratamiento, se confirma una alergia, se revisa cuidadosamente una prueba diagnóstica, se comparte información relevante con otros profesionales o se escucha activamente a la persona atendida, se contribuye a prevenir daños evitables y a mejorar los resultados en salud.
Pero la seguridad también tiene una dimensión profundamente humana. Una atención segura reconoce a cada persona en toda su complejidad, fomenta su participación en las decisiones relacionadas con su salud, facilita la comprensión de la información recibida y genera confianza a lo largo de todo el proceso asistencial. La seguridad y la humanización no son objetivos distintos; forman parte de una misma manera de entender la asistencia sanitaria: centrada en la persona, respetuosa con sus necesidades y comprometida con la excelencia de los cuidados.